cultura 2.0, Internet

Utopía de un mundo conectado

Era una tarde cualquiera, tomé mi tableta digital y me senté en la parte trasera de mi coche con los pies totalmente extendidos, dispuesto a leer un poco acerca de Sor Juana Inés de la Cruz, erudita y prolífica escritora mexicana considerada precursora de la lucha de género. Me interesaba leer su carta “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz” como contestación a todas las recriminaciones que hizo el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz.

De pronto, las alertas de mi teléfono inteligente, pero nada educado, comenzaron a sonar interrumpiendo mi prematura lectura. No deseaba revisarlo en ese momento, sin embargo los avisos no cesaron. Uno tras otro llegaban. Además del sonido que emitía, la pantalla se iluminaba para llamar aún más mi atención. Era como una especie de berrinche cibernético. Decidí tomarlo para ver cuál era la urgencia. Lamentablemente eran unas tristes cadenas de memes roba espacio y tiempo. Puse en silencio el dispositivo para no recibir alertas durante una hora. Definitivamente quería disfrutar de mi espacio de lectura.

Sin embargo la interrupción me desconectó y mi imaginación divagó. ¿Qué pasaría si algún día nos quedáramos sin internet? Un caos total, fue lo primero que se me vino a la mente. Dependemos de muchos servicios conectados a la red. Los bancos dejarían de funcionar, los cajeros en los supermercados no podrían cobrar. No sabríamos encontrar algún domicilio sin Google Maps. No nos enteraríamos de noticias de nuestros amigos en las redes sociales. No podríamos adquirir productos en línea, ni comparar precios de viajes turísticos. No podríamos disfrutar de un café conectado a la wifi del negocio. Incluso no podría haber encontrado la carta de Sor Juana publicada en algún blog literario. En resumen, más de 3,500 millones de personas, casi la mitad de la humanidad estaría desconectada. Por lo menos, ya no llegarían a mi teléfono la ola de memes y cadenas, en su mayoría inservibles.

Internet optimiza nuestro tiempo, podemos hacer muchas más cosas y aparentemente somos más productivos para quienes lo aprovechamos. Sin embargo no estoy convencido del todo. Algunos días percibo un escenario donde las personas permanecen inmóviles, hipnotizadas frente a las pantallas de sus teléfonos. Me incluyo en este escenario. Perdemos tiempo y no somos tan productivos porque pretendemos hacer multitarea entre el mundo real y virtual. Incluso nuestros tiempos libres los convertimos en horas de trabajo gratuito alimentando las plataformas de redes sociales.

Retomo aquel “cataclismo” de la desconexión global y los escenarios se transforman. La humanidad sería más cálida, habría más personas en la calle interactuando con sus vecinos, calles y naturaleza. Si te perdieras buscando un domicilio, bastaría con preguntar, quizá hasta una nueva anécdota te cuenten mientras te acompañan a tu destino. Las bibliotecas tomarían vida por la multitud que albergaría. El café se percibiría más, su sabor y su delicioso aroma. Caminaríamos más, conoceríamos nuevos lugares en busca de alguna oferta o quizá una agencia de viajes. Nos reuniríamos con amigos en alguna plaza para platicar de los sucesos de la semana y planear alguna salida para disfrutar de un fin de semana lleno aventuras y esparcimiento.

Incluso, Sor Juana teniendo todos los recursos necesarios para realizar sus tareas intelectuales en el palacio, decidió alejarse debido al bullicio y ajetreo de la vida cortesana, de acuerdo con sus propias palabras “impidiese el sosegado silencio de mis libros”. A veces necesitamos de un silencio, de un alejamiento y en este caso, de una desconexión donde paradójicamente viviríamos una utopía de un mundo conectado.

2 Comentarios

  1. tere arias

    Muy interesante, los que vivimos la época antes de esta brecha digital… comprendemos y a veces añoramos la convivencia de antaño, pero no dejo de sorprenderme y me siento afortunada de poder hacer uso de esta tecnología que sólo era una fantasía en los programas de televisión de mi infancia.

    • Sam Arroyo

      Muchas gracias por tu comentario Tere. Hay hermosos contrastes que vale la pena vivir y en otras situaciones reencontrarnos.

      Saludos.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén